Bueno la cosa es que he estao un poco liaillo y con muy pocas ganas de escribir.. hasta que mi amigo me hizo escribir una historia de mi personaje pa jugá una partida de rol y esto es lo que salió:
Érase una vez un bonito matrimonio de conveniencia él era un caballero de Puerto Cálim, Calimshán. El caballero llamado Don Gotrán se casó con un la hija de un mercader llamada Liezze, pero todo era por conveniencia, él estaba arruinado, era un jugador y un pendenciero y necesitaba el dinero y el mercader tenías dos hijos más, los dos mayores y necesitaba casar su hija con alguien que la cuidara y vio en Gotrán el hombre idóneo para u hija por su categoría de Caballero. Poco después de casarse empezaron las palizas, el padre de Liezze se negaba a darle más dinero, y este lo pagaba pegándole a su mujer.
Un día el padre de Liezze y sus dos hermanos murieron en un naufragio, quedándose ella con toda la herencia. Pero a su marido le faltó tiempo en gastarse el dinero de los negocios. Quedándose nuevamente arruinado, poco tiempo después me tuvieron un niño débil e indefenso por culpa de la malnutrición de mi madre, Liezze, durante mi gestación. Mi padre en ves de verme como su hijo se avergonzaba de mí por ser tan débil y que fuera de su sangre, decía que yo era la desgracia de su familia, y que deshonraba a sus antepasados, todos ellos guerreros.
Con 5 años, sabía mucho de la vida, demasiado para esa edad, y sabía que debía de esconderme antes de que llegara mi padre. Pero un día se adelantó, llego antes de los inesperado y me vio limpiando el suelo de la casa a mano, trabajo que solía hacer yo mientras mi madre dormía después llegar de trabajar prostituyéndose para alimentarnos. Inmediatamente mi padre se puso furioso y se lanzó hacia mí, cogiéndome y pegándome tal paliza que nunca olvidaré y me estrelló contra la pared, caí débil después de aquél último golpe, solo deseaba que viniera y me pegara el golpe definitivo y dejara de sufrir tanto, pero nunca llegó... Lo último que me acuerdo fue que mi madre se abalanzó sobre mi padre y ya perdí el conocimiento. Al despertar me encontraba en una cama con media cabeza vendada y todo el cuerpo dolorido. Aquella no era mi cama, ni mi casa. Era la casa de curas que había en la ciudad.
Allí había un clérigo, que era el encargado sanar mis heridas con sus poderes, se llama Riane, me cuidaba con mucha delicadeza, y era muy amable, hasta de ves en cuando, cuando él tenía tiempo me leía libros. Pero cuando le preguntaba donde estaba mi madre y mi padre, él nunca me decía nada. Dos o tres día después de despertar, no me acuerdo exactamente cuando, vinieron dos Soldados de la ciudad y me interrogaron. Tenía miedo de contar la verdad y que mi padre se volviera a enfurecer y quería llorar pero Riane estaba al lado mía y me daba ánimos para que hablara y contara la verdad. Le conté toda la historia, y al final cuando se iban a ir le pregunté donde estaba mi madre, que sucedió. Ojala nunca hubiera preguntado aquello. La noticia cayó sobre mí como un jarro de agua fría. Mi madre para poder salvar mi vida, atacó a mi padre y en el forcejeo mi madre salió despedida y se golpeó contra la pared al lado de donde mi padre tenía apoyada su espada. Mi padre se olvidó de mí al verme inconciente en el suelo y se lanzó hacia mi madre con los ojos enrojecido por la furia y los músculos contraídos con ansias de sangre, y mi madre al verse acorralada y sin salida cogió la espada y se la hincó en el pecho, matándolo en el acto. Los vecinos al escuchar los escandalosos gritos de “muere maldita perra” y el chillido desgarrador de cuando le hincó la espada, corrieron hacia la casa y vieron la escena. Poco después vinieron los guardias de la ciudad y me llevaron a la casa de curas mientras a mi madre se la llevaron a la mazmorra del castillo. Mi madre era acusar de matar a un Caballero de la ciudad y la habían sentenciado a la orca, al mediodía del día siguiente sería ejecutada, y no podía verla antes debido a que era un crimen de alto castigo y no podría recibir visitas.
Riane estuvo todo el día consolándome, yo no paraba de llorar, mi madre que me había defendido tanto, que había trabajado tan duro prostituí endosé para darme de come la iban a matar y no podía ir a verla. Riane me prohibió ir a la ejecución, porque decía estaba muy débil para moverme y podría ponerme peor, y me ató a la cama para no escapar. Estuve llorando todo el día y luchando contra las sogas que me ataban a la cama hasta que cavé rendido y me quedé dormido, cuando desperté era más del mediodía y mi madre ya había sido ejecutada. Yo volví a empezar a llorar, Riane estuvo todo el tiempo conmigo consolándome.
Durante los cuatros meses que me llevé en la casa de cura recuperándome de mis facturas, Riane me enseñó a leer y a escribir. Cuando faltaba una semana para que llegara el momento de irme, Riane me presentó a un amigo suyo llamado Cenor, decía que era un aventurero que iba de ciudad en ciudad viajando y conociendo el mundo, y que necesitaba un joven con ganas de vivir aventuras que le sirviera de ayudante. Yo me alegré mucho, iba a tener a alguien que me cuidara hasta que fuera más mayor porque sabía que un niño de casi 6 años no podría sobrevivir solo, ya que no encontraría trabajo y si lo encontraba abusarían de él hasta caer muerto. Durante aquella semana, me apegué más a Riane le debía mi vida, me curó y me enseñó a leer y a escribir durante aquel tiempo. Le prometí que sería siempre mi amigo y que cuando estuviera en la ciudad le visitaría, el muy agradecido me regaló un colgante, él decía que era especial que tenía poderes mágicos y que me ayudaría mucho en mi nueva vida.
El día que salí de la casa de cura Cenor me llevó al castillo y me recibió el Capitán de la guardia de la ciudad, el lamentó la muerte de mi padre y me dio una bolsa de monedas y la espada de mi padre.
Cuando salimos de la ciudad, Cenor cogió la bolsa de monedas y la espada y se la quedó, yo protesté le decía que era mío y no tenía derecho a quitármelo, pero el respondió que era una forma de pago por cuidar de él. Yo con amargura acepté. A los pocos días de camino llegamos al reino de Tezhyr. Y allí empezó todo, antes de llegar a Darromar vendió la espada. Entramos en una taberna y me dijo que pase que le siguiera la corriente. Se acercó al tabernero y empezaron a conversar. Al Cenor gritó Yerón! dirigiéndose a mí, y yo dubitativo me acerqué lentamente y me dijo:
- Hijo, este hombre necesita a alguien que le friegue los cacharros mientras yo cuido limpio la cuadra, a cambio nos dará de comer y una cama para dormir. Haz lo que él te ordene, vale? – en su rostro no se le veía ninguna señal de estar nervioso, en cambio yo estaba con el corazón a cien, había aprendido a no mentir si no quería recibir una paliza, pero acepté tímidamente
- Si padre- respondí
Cenor y el tabernero estuvieron un rato más hablando pero con el bullicio de la gente no me enteraba de la conversación. Al rato Cenor se fue en dirección a la puerta que daba al patio. Y el tabernero me cogió del hombro y me llevó hasta dentro de la cocina, donde había dos mujeres de mayor edad cocinando. Me cogió del hombro y me dijo:
- Limpia todo los cacharros estos, y cuando termine friega el suelo, Catherine, la mujer del traje azul, te dirá todo lo que necesita.
- Si señor – se me notaba que tenía miedo. Iba a empezar a trabajan cuando me cogió la barbilla y me miró directamente a los ojos y me dijo
- Lamento lo de tu madre, se que es muy duro que hayas perdido a tu madre y tu casa y todo lo que tenías hace una semana, yo cuando chico pedí también a mis padres, pero mis tíos me recogieron y me cuidaron.
Estaba sorprendido no me esperaba aquello, y me puse muy nervioso, al final conteste
- Gracia, por darme trabajo a mí y a mi padre. Lo necesitábamos- y dejé caer una lágrima.
Empecé a trabajar fregando la gran cacerola y mientras estaba dentro pensé en lo que había hecho y como lo había hecho. Me sentía feliz de que estaba haciendo lo que Cenor me había dicho, pero a la vez me sentía mal por mentir. A la hora de cenar, vino Cenor a por mí con dos cuencos de comida y me dirigió a una mesa alejada de la barra. Empezamos a comer, pero yo estaba muy cayado y al final acabé contándole lo que había ocurrido, el me acarició la cabeza y me dijo que siguiera así, que dentro de unos días nos iríamos, pero que no dijera nada y que no siguiera preguntando, que ya me lo contaría.
A los dos días de estar trabajando, Cenor vino a por mi a la cocina y me sacó para contarme lo que tenía que hacer:
- Hoy ha venido un Senescal, con una guardia de 5 soldados, así que hoy cuando acabes de limpiar te vas arriba y le dices que tienes que cambiarle las sabanas, entra en el cuarto, busca donde tiene un cofre y que no se note que has estado rebuscando nada. Vale?
- Si, pero señor y si me cogen?- estaba atemorizado, la idea de entrar y ponerme a buscar algo me paralizaba
- No te cogerán porque si te cogen me cogerán a mí y estaremos muertos, así que sé que lo harás bien – Me estaba hundiéndome más con el solo el hecho de que moriríamos los dos
- Y que tiene de especial ese cofre? – pregunté
- Pues que podría hacernos rico – respondió feliz
Ya me animó más aquello pero no sabía como iba a poder hacer aquello, siempre había sido un niño muy tímido débil. Cuando me quedaba poco para acabar de limpiar. El tabernero entró en la cocina y le dijo a Catherine:
- Ha venido el Señor Florián, tienes que ir a cambiarle las sabanas a su cuarto
- Joder, siempre igual, no puedo dejar el guiso así si no se quemará – Respondió la mujer amargada de tanto trabajo. Porque hoy se encontraba sola en la cocina.
Nada más escuchar aquello solté el trapo con el que flotaba el suelo y dije al tabernero
- Yo iré señor, Catherine está muy ocupada y a mi me queda muy poco para acabar la cocina – El tabernero me miró muy serio y respondió
- De acuerdo, pero ten cuidado con este hombre que es muy violento y se mosquea con nada, así que nada más que acabe vuelves aquí y no hables con él
Estaba feliz había conseguido que me manda, pero ahora quedaba lo peor, buscar el cofre en la habitación. Acabé de limpiar el suelo y Catherine me dio la sabanas para la cama y antes de dejarme me dijo que era un hombre muy violento y muy hipócrita, que tuviera mucho cuidado que le daba igual que fuera un niño, se rumoreaba que había asesinado a todos los hombres de una aldea por relevarse contra el Rey encerrándolos en la mina y metiéndole fuego para que se asfixiaran dentro y luego violó y asesinó a todas las mujeres y niños de la aldea. Ya con todo esto que me había contado me hacía sentir peor y estuve apunto de no ir. Pero si no iba Cenor se moquearía conmigo, me pegaría y me abandonaría. Así que seguí hacia delante.
Llamé a la puerta y Florián en persona me la abrió, le dije que tenía que cambiar las sabanas y el con un comentario hipócrita dijo que menos mal que se moría de asco nada más ver las sabanas. Empecé a hacer la cama y miraba a todos los lados busca el cofre, pero no podía rebuscar en la habitación con el senescal dentro. Al ratito de estar en la habitación, sacó un cofre de dentro de uno de los baúles que se había traído. Lo abrió y sacó un sello de oro y se lo colocó en el dedo y volvió a guardar el cofre, entonces se dio cuenta de que estaba mirándolo y me dijo “niñato insolente métete en tus asuntos y acaba tu trabajo”, dándome una bofetada. Yo no dije nada y acabé de hacer la cama y me fui corriendo.
En la cena le conté a Cenor todo lo que había visto y me dio nuevas órdenes, esta ve más arriesgada, me dijo que le quitara la llave al senescal. Me dio una serie de instrucciones de cómo podría quitársela sin que se diera cuenta. Yo me quedé muy sorprendido. Pero volví a aceptar a regañadientes. Me fui como el me dijo hacia donde se encontraba él, y me hice como el que tropezaba cayéndome encima de Florián, y tirándole del cinturón. Caímos los dos al suelo yo rápidamente le metí la mano en el bolsillo y le cogí la llave y la guardé. Florián se levanto muy mosqueado, pegándome una patada en el estomago y diciéndome que era inútil, Cenor vino corriendo hasta allí y empezó a pedí disculpa a Florián y a decirme que era un torpe patoso y que me fuera para el cuarto. Yo asentí y salí corriendo dolorido por la patada que acaba de recibir.
Al ratito de estar en la habitación llegó Cenor, muy agitado y me dijo que ahora era cuando tocaba irse, que recogiera las cosas y que se fuera para la cuadra que había un caballo preparado para irnos, pero que antes había que coger el cofre, pero eso lo haría él. Me ordenó que cogiera el caballo y me fuera a donde estaba la ventana, que el saldría de allí y nos iríamos.
Ya estaba yo allí esperando a que saliera de la habitación, sabía que si le cogían ahora a él estaríamos muertos los dos y me aterraba la idea. Cinco minutos después salía rápidamente por la ventana Cenor y parecía que llevaba el cofre en la mano. Empezó a bajar por la pared con mucho cuidado de no hacer ruido hasta que llegó al suelo, entonces se montó rápidamente en el caballo y salimos corriendo de aquél lugar. Estuvimos dos días corriendo sin parar, por los bosques en ves de ir por los caminos, no veía una aldea desde que salimos de la taberna. No quería preguntar anda, y Censor tampoco había abierto el cofre.
Paró al caballo cerca de un riachuelo para que el caballo descansara y bebiera mientras nosotros comíamos un poco. Y entonces me contó la verdad, estaba todo planeado, sabía que el Senescal Florián iba a parar en la taberna antes de llegar al Darromar y que llevaba todas sus joyas en el cofre porque lo había estado estudiando desde hacía tiempo. Yo me había quedado sorprendido lo tenía todo calculado, todo a la perfección. El me puso la mano en el hombre y me dijo:
- Ha demostrado de que vales para el trabajo
- Qué trabajo? – pregunté sorprendido
- Este, te gustaría ser un ladrón? – me dijo sonriente – te enseñaré todo lo que hay que saber en este mundo
Me cogió por sorpresa todo aquello, aunque me había hecho una idea de que él era un ladrón cuando me empezó a ordenar que hiciera todo aquello. Pero respondí que sí, no tenía otra alternativa, era seguirle o morirme de hambre.
Todo aquello pasó hace tanto tiempo, ahora tengo 24 años, y superé a mi maestro, y lo dejé hace 3 años para seguir yo solo. Él me enseño todo lo que sabía, el arte de mentir y del hurto, al principio era muy amable conmigo y me trataba bien, de ves en cuando dejaba que recibiera palos para que aprendiera de ellos y muchas veces tuvimos que salir corriendo de las aldeas en medio de la noche porque nos habían descubierto. Pero todo cambió cuando empezó a darse cuenta de que yo era mejor que él, y entonces empezó a dejarme de lado y a tratarme con frialdad en el tema de hurto. Pero aun así no me abandonó y seguimos juntos, sabía que mis planes eran mejor que los suyos y le convenía no quedarse solo
Ahora que yo estoy yo solo, tengo todo el dinero para mí y vivo malgastándolo en putas y alcohol, vivo la vida al límite y me da igual robarle al rey que a un niño moribundo leproso. Siempre y cuando visito Puerto Cálim visito a mi amigo Riane que sigue cuidando a enfermos en la casa de curas, cenamos juntos y hablamos de todo lo que ha sucedido.
FIN
David Delgado Santos
18 de octubre de 2006
También me han pasado muchas cosas en este mes, pero ara mismo me da pereza escribí así que ala ala comparto aqui la historia de mi persona que es un ladrón un poco cabrón por los palos que ha dado la vida (esto es la idea principal) y bueno muy cutre pero hasta yo mismo me sorprendí por se capá de crear una historia jeje, luego está el problema gramatica y de concordancia pero que se le va ha hacé poquito a poco ^^
martes, noviembre 07, 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)